Carta encíclica · Juan Pablo II · 25 de marzo de 1995
«Evangelium vitae»El Evangelio de la vida
Sobre el valor y el carácter inviolable de la vida humana
La gran encíclica de san Juan Pablo II sobre la vida humana: un diagnóstico lúcido de las amenazas que la rodean y un anuncio gozoso de su valor — sagrada e inviolable desde la concepción hasta la muerte natural.
«El Evangelio de la vida está en el centro del mensaje de Jesús»n. 1 — primera frase de la encíclica
El Evangelio de la vida no es una teoría: es el anuncio de la persona misma de Jesús, y no está reservado a los creyentes — se dirige a todas las personas de buena voluntad, porque la vida es un bien de todos (nn. 1–6, 29).
Capítulo I · nn. 7–28
«La sangre de tu hermano clama a mí desde el suelo» — las amenazas actuales
«Estamos ante un enorme y dramático choque entre el bien y el mal, la muerte y la vida, la “cultura de la muerte” y la “cultura de la vida”.»Evangelium vitae, n. 28
Cultura de la vida
Acoger · acompañar · proteger
Ve en cada vida un don y en cada persona un hermano del que somos responsables — especialmente el más débil e indefenso.
Cultura de la muerte
Eficiencia · descarte
Mide la vida por su utilidad y descarta la que estorba. Se difunde como una «conjura contra la vida» (n. 12), donde hasta se reclaman como derechos los atentados contra ella.
n. 21 · el diagnóstico
«Perdiendo el sentido de Dios, se tiende a perder también el sentido del hombre.» El eclipse del sentido de Dios está en la raíz de las amenazas contra la vida.
Capítulo II · nn. 29–51
«He venido para que tengan vida» — el mensaje cristiano sobre la vida
nn. 34–36
Imagen y gloria de Dios
La dignidad de toda persona — también del pobre, del que sufre, del no nacido — refleja al Creador: «el hombre que vive es la gloria de Dios» (san Ireneo, citado en el capítulo II).
nn. 39–41
Sagrada e inviolable
La vida viene de Dios y a Él pertenece: por eso nadie puede disponer de ella a su arbitrio, ni de la propia ni de la ajena.
nn. 37–38
Destinada a la plenitud
La vida temporal no es lo último: está llamada a la vida eterna. Esa meta no rebaja su valor presente — lo ilumina.
Capítulo III · nn. 52–77
«No matarás» — la ley santa de Dios
Tres declaraciones solemnes del Magisterio
n. 57
Vida inocente
«La eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente es siempre gravemente inmoral.»
n. 62
Aborto
«El aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente.»
n. 65
Eutanasia
«La eutanasia es una grave violación de la ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana.»
«El valor de la democracia se mantiene o cae con los valores que encarna y promueve.»Evangelium vitae, n. 70 — la ley civil no puede legitimar el atropello del derecho a la vida (nn. 71–72)
Capítulo IV · nn. 78–101
«A mí me lo hicisteis» — por una nueva cultura de la vida
nn. 80–82
Anunciar
Proclamar el Evangelio de la vida como núcleo de la Buena Noticia, con la valentía de los profetas.
nn. 83–86
Celebrar
Cultivar la mirada contemplativa: gratitud y asombro ante la vida como don, en la liturgia y en lo cotidiano.
nn. 87–91
Servir
Caridad concreta con el niño por nacer, el enfermo, el anciano: obras, estructuras de acogida y leyes justas.
n. 92 · la familia
La familia es «santuario de la vida»: el ámbito donde la vida, don de Dios, puede ser acogida y protegida. En la cultura de la vida su papel es decisivo e insustituible — somos «pueblo de la vida y para la vida».

