Carta a las comunidades educativas · Mons. Fernando Chomali · 28 de marzo de 2019
«Educar en el siglo XXI»Carta a las comunidades educativas
Modelar una sociedad más plenamente humana
Una reflexión sobre la educación en Chile: por qué el entorno social condiciona el aprendizaje, y qué se necesita para que cada estudiante despliegue sus talentos y se ponga al servicio de los demás.
Que cada chileno «saque con fuerza y convicción los talentos que tiene, se convierta en fuente de felicidad, y esté al servicio de los demás»Educar en el siglo XXI — introducción
Tesis de fondo: educar no ocurre en el vacío. «Todo lo que acontezca y se diga en la vida social tiene impacto en las personas» y contribuye, positiva o negativamente, al aprendizaje. El entorno no determina, pero condiciona.
El diagnóstico
El entorno condiciona el aprendizaje
«Es muy distinto educar a un joven que come y duerme bien, que vive en un ambiente tranquilo [...] que a uno que no cuenta con ello.»Educar en el siglo XXI — la desigualdad del punto de partida
una tarea de todos
Educar «involucra a muchas personas e instituciones, y exige competencias muy especiales»; pero también involucra a toda la sociedad, porque nada le resulta indiferente al ser humano en la conformación de su identidad y su cultura.
El primer llamado
Valorar a los profesores
El maestro
Una vocación, no un oficio
Enseñar toca lo más hondo de la persona: el educador acompaña la formación de la identidad, los sueños y el modo de relacionarse con los demás y con Dios.
La familia
Primer ambiente educativo
La presencia de los padres en el proceso educativo marca la diferencia: la escuela no reemplaza al hogar, lo acompaña.
La meta
Una sociedad más humana
El fin de educar es «modelar una sociedad más amable, más feliz, en definitiva, más plenamente humana».





