Carta encíclica · Pablo VI · 25 de julio de 1968
«Humanae vitae»La transmisión de la vida humana
Sobre la regulación de la natalidad
La encíclica más discutida del siglo XX responde con serenidad a una pregunta de siempre: cómo vivir el amor conyugal y la paternidad responsable sin separar lo que Dios unió — el amor y la vida.
«El gravísimo deber de transmitir la vida humana ha sido siempre para los esposos, colaboradores libres y responsables de Dios Creador, fuente de grandes alegrías»n. 1 — primeras palabras de la encíclica
Ante los cambios demográficos, sociales y técnicos que planteaban preguntas nuevas (nn. 2–6), Pablo VI responde desde una visión integral del hombre: no solo su biología, sino su vocación entera, terrena y eterna (n. 7).
Principios doctrinales · nn. 7–18
El amor conyugal, visto por dentro
Las cuatro notas del amor conyugal · n. 9
1
Plenamente humano
Sensible y espiritual a la vez: no un simple impulso del instinto, sino un acto de la voluntad libre.
2
Total
Una forma singular de amistad personal en la que los esposos comparten todo, sin reservas ni cálculos egoístas.
3
Fiel y exclusivo
Hasta la muerte. Así lo entienden los esposos el día de la boda — y es fuente de felicidad profunda y duradera.
4
Fecundo
No se agota en la comunión de los esposos: está destinado a prolongarse suscitando nuevas vidas.
n. 10 · paternidad responsable
No es mero arbitrio. Significa conocer y respetar los procesos de la vida, gobernar los instintos con la razón y la voluntad, y deliberar ante Dios el número de hijos: sea acogiendo una familia numerosa, sea espaciando los nacimientos por motivos serios.
Significado unitivo
El acto conyugal une
Expresa la entrega recíproca y personal de los esposos: los une «en una sola carne» y alimenta su comunión de vida.
Significado procreador
El acto conyugal abre a la vida
El mismo acto los capacita para engendrar nuevas vidas: amor y vida vienen entrelazados según el designio de Dios.
Lícito
n. 16 · los ritmos naturales
Con motivos serios, los esposos pueden recurrir a los períodos infecundos: usan una disposición natural sin impedir el proceso de la vida.
Ilícito
n. 14 · romper el vínculo
El aborto, la esterilización directa y toda acción que se proponga hacer imposible la procreación: no los justifica el «mal menor» ni el conjunto de una vida fecunda.
n. 17
Fidelidad en riesgo
Pablo VI advierte que la anticoncepción abre un camino fácil a la infidelidad conyugal y a la degradación general de la moralidad.
n. 17
Respeto por la mujer
El hombre, habituado a prácticas anticonceptivas, puede perder el respeto a la mujer y reducirla a instrumento de su propio placer.
n. 17
Un arma en manos del poder
Advertencia profética: autoridades públicas podrían imponer los métodos anticonceptivos, entrometiéndose en lo más íntimo de los esposos.
«[La Iglesia] no ha sido la autora de una y otra ley, ni puede por tanto ser su árbitro, sino solamente su depositaria e intérprete, sin poder jamás declarar lícito lo que no lo es.»Humanae vitae, n. 18 — por eso, como su Fundador, es «signo de contradicción»
Directrices pastorales · nn. 19–31
Un camino posible, acompañado
n. 25
A los esposos
El dominio de sí es posible con la gracia: Eucaristía, Reconciliación y oración perseverante. Su testimonio anima a otros matrimonios.
nn. 24 · 27
A médicos y científicos
Dar una base segura a la regulación fundada en los ritmos naturales y aconsejar a los esposos en coherencia con la fe.
nn. 28–30
A sacerdotes y obispos
Proponer la enseñanza sin ambigüedades, con la paciencia y la bondad del Señor, y coordinar una pastoral familiar que sostenga a los esposos.
