Teología del Cuerpo · San Juan Pablo II · 18 de julio de 1984
La norma moral de «Humanae vitae»sobre el acto matrimonial
La verdad del «lenguaje del cuerpo»
Juan Pablo II ilumina la norma de Humanae vitae desde la teología del cuerpo: el acto conyugal tiene un lenguaje propio, y separar sus dos significados —unir y dar vida— es hacer que el cuerpo «mienta».
«Cualquier acto matrimonial debe quedar abierto a la transmisión de la vida»La norma que Juan Pablo II relee desde el cuerpo
La norma no es una imposición externa: nace de «la relectura, en la verdad, del “lenguaje del cuerpo”». Los esposos, al unirse, «dicen» con su cuerpo una entrega total — y esa entrega incluye la apertura a la vida.
El lenguaje del cuerpo
Un don que no se puede fragmentar
Significado unitivo
El cuerpo dice: me doy
El acto conyugal expresa la entrega total y recíproca de los esposos: un «yo me doy entero a ti».
Significado procreador
El cuerpo dice: te abro la vida
Esa entrega total incluye la fecundidad. Fragmentar el lenguaje del cuerpo —dar el placer y retener la vida— contradice la verdad del don.
«El carácter profundamente razonable y humano de este principio fundamental.»Humanae vitae 12, citado en la audiencia — la norma se puede comprender, no solo obedecer
