Carta encíclica · Juan Pablo II · 14 de septiembre de 1981
«Laborem exercens»El trabajo humano
Foco de este recurso: n. 10 — «Trabajo y sociedad: familia, nación»
Escrita a los 90 años de Rerum novarum, es la gran encíclica del trabajo. Este recurso se centra en su n. 10, donde Juan Pablo II une los círculos en que el trabajo se hace vida: la persona, la familia y la nación.
«El trabajo está “en función del hombre” y no el hombre “en función del trabajo”»n. 6 — la dimensión subjetiva del trabajo
La clave de toda la encíclica es la dimensión subjetiva del trabajo: su valor no está primero en lo que se produce, sino en la persona que lo realiza (n. 6). De ahí la primacía del trabajo sobre el capital (n. 12).
El foco del recurso · n. 10
Trabajo y sociedad: familia, nación
trabajo → familia
Fundamento del hogar
«El trabajo es, en cierto sentido, una condición para hacer posible la fundación de una familia»: de él vienen los medios que la vida familiar exige.
familia → trabajo
Escuela de trabajo
La familia es «la primera escuela interior de trabajo para todo hombre»: en casa se aprenden el esfuerzo y la laboriosidad.
trabajo → nación
Al servicio de la nación
La nación es «una gran encarnación histórica y social del trabajo de todas las generaciones»: trabajando, cada persona acrecienta el bien común de su pueblo.
trabajo ⇄ familia
Dos círculos que se necesitan. La familia vive del trabajo — y a la vez es el lugar donde el trabajo cobra sentido: trabajo y laboriosidad condicionan la educación en la familia, porque cada uno «se hace hombre», entre otras cosas, trabajando (n. 10).
El marco de la encíclica
Las claves que sostienen el n. 10
n. 6
Dimensión objetiva y subjetiva
La técnica y los productos valen; pero el sujeto del trabajo — la persona — vale más. Ese es el corazón del «evangelio del trabajo».
nn. 12–13
El trabajo, antes que el capital
El capital es instrumento; el trabajo, causa eficiente: la persona no es una mercancía ni un engranaje de la producción.
cap. IV · n. 19
Derechos y salario familiar
Empleo, salario justo, descanso, sindicatos — y un salario familiar: que el sustento del hogar no obligue a sacrificar la dedicación de la madre a los hijos, cuyo trabajo en casa debe ser revalorizado.


